Primera cara: trabajo que hace una persona y no debería hacer nadie
Cada mes entran cientos de documentos, y no llegan por un sitio: llegan a cinco buzones distintos, por WhatsApp y en papel. Alguien los teclea uno a uno. El lector automático que venía incluido falla lo suficiente como para tener que repasarlo todo, y encima duplica proveedores.
Así que ya nadie casa el albarán con la factura, porque da demasiado trabajo. Mientras tanto entran leads que nadie contesta a tiempo, el comercial repite la misma conversación veinte veces al día, las llamadas fuera de horario se pierden y las reservas viven en un Excel y en la cabeza de alguien.
La salida: automatizaciones a medida corriendo en tus propios sistemas, con precio cerrado y sin coste por operación.